domingo, 16 de agosto de 2015

Imanes para nevera












Imanes para nevera en madera lacada en distintos colores.
Interesados contactar por mail,  sigimenez@hotmail.com


Domingo
Domingo, amanece, que hago
me levanto o sigo acostado
mi amada duerme en silencio
mejor me quedo a su lado
y le compongo unos versos
será un nuevo experimento
para decirle que la amo.

Me inspiraré en los secretos
que me mostró en el pasado
cuando me entregó su cuerpo
con pudor, mas con agrado.

Describiré los momentos
que en este lecho gozamos
y el sabor de aquellos besos
que haciendo el amor nos dábamos.

Domingo, se despierta, nos miramos
y al recitarle mis versos
me aprieta contra su pecho
siento latir sus adentros
y entre un millar de tequieros
ya tenemos argumento
para hacer el amor de nuevo.
Simón Giménez


viernes, 6 de febrero de 2015


  Princesa Acróstico

Princesita que endulzaste con tus besos mis sentidos
Rociando en mi embalaje tus azucares y mieles
Inventaste crucigramas impregnados de placeres
Navegando por senderos de mi cuerpo enardecido.
Coronaste cimas muertas que ocultaba en el olvido
Eyaculando nuevas células en los circuitos de mis sienes.
Serás siempre el pentagrama donde se duerman mis pieles
Ardientes por tus caricias, curtidas por tus gemidos.
Simón Giménez.

viernes, 30 de enero de 2015


 
El lamento de la luna

 Se lamentaba la luna, de su inmensa lejanía
Se lamentaba la luna, de que el sol no la quería
Y en sus salidas nocturnas, cuando el sol no la veía
Paseaba su hermosura, esperando el nuevo día

 Y observó desde la altura, como la tierra sonreía
Lanzó un beso con dulzura, en señal de cortesía
Y acariciando la bruma, vio brotar con alegría
Diminutas gotas de lluvia, que en letras se convertían

Las recogió una a una, las pintó con purpurina
Las agitó en una urna y surgió una  poesía
Que dedicó con ternura, a quien se convertiría
En la mas bella criatura, que a partir de ahora amaría.  

Simón Giménez  

jueves, 20 de noviembre de 2014


CIEMPIES

 Un ciempiés se rompió una pata cuando se calló por las escaleras de su casa, cogió la pata se la metió en el bolsillo, y se fue a ver al carpintero.
Oye Simón, le dijo al carpintero, vengo a que me coloques la pata que se me ha hecho añicos, A ver a ver… enséñamela, ( la pata) buffff esto no tiene arreglo, tira la a la basura, no ves que aun te quedan noventa y nueve.
Vaya con el carpintero, tu que quieres, que se burlen de mi, cuando me vean cojeando, anda coge un cacho de madera, haz una pata y con cuatro clavos me la colocas, que me estas dando el día con tus tonterías.
El carpintero, puso al ciempiés panza arriba y tomó medidas de varias patas, para ver si coincidían entre si, se quedó sorprendido al ver que no variaban ni un milímetro y sin pensárselo dos veces, se puso manos a la obra, se conectó a Internet se bajó el AutoCAD (pirateado) e izo unos planos en tres dimensiones, los coloreó con el Photoshop, (también pirateado) y se fue a dormir rumiando… por hoy ya está bien, mañana será otro día.

Se levantó temprano, y se fue a buscar madera al almacén, trío la que mejor funcionaría por su elasticidad y dureza y se puso a modelar la pata, pasado un mes la pata estaba acabada, se puso en contacto por wassap con el ciempiés para hacerle la prueba.
El ciempiés que estaba recluido en su casa, avergonzado por la falta de un miembro tan importante para el ( la pata), y mosqueado por la tardanza del carpintero, se personó en la carpintería inmediatamente.
Oye Simón, como cobres por horas me va a costar la pata un ojo de la cara…no te quejes y cuando este acabada la faena ya hablaremos de precios, ya te dije que podías caminar con una pata menos, así que los caprichos se pagan. Ponte aquí sobre el banco panza arriba que voy a hacer las comprobaciones pertinentes.
Al cabo de cinco horas aproximadamente, dijo entre si, parece que todo va bien, el ciempiés dormía placidamente, despierta que ya es hora de apretar los tornillos y no quiero hacerte daño.
Una vez apretados los treinta y cinco tornillos  con sus correspondientes tuercas y arandelas. (de acero inoxidable), Simón, le dijo al ciempiés… Lázaro levántate y anda! Je je que gracioso eres, dijo el ciempiés, no me calientes la boquita que te mando ha hacer puñetas, y vas a ir a cobrar al monte de piedad, anda ayúdame a levantarme, que llevo tantas horas tumbado que me duele, hasta la pata chula que me has colocao.
El ciempiés, nervioso, se levantó despacito y comenzó a dar unos pasos ¡pero que me has hecho! Exclamó, esta pata no se mueve. ¡Como! Hay perdona, con las prisas se me ha olvidado ponerle las pilas, y abriendo una trampilla interior de la pata, le colocó las dieciséis pilas alcalinas necesarias para mover el complicado sistema motriz capaz de imitar casi al cien por cien los movimientos articulares de las noventa y nueve patas restantes.
Anda, camina, que te asustas por nada, el ciempiés se dio un par de vueltas por el taller, y se quedó sorprendido de lo bien que funcionaba, Eres un artista Simón, dime que te debo, que me voy a lucir  mi preciado miembro (la pata) por el pueblo.
Mira, me debes tres mil euros, las pilas te las regalo por haberte hecho esperar tanto, me das ahora dos mil nueve cientos noventa y nueve y el reto ya me lo darás cuando puedas, no me gusta presionar a mis clientes.
Tu estás loco o te as fumao una mata como una lechuga de grande, vamos al bar  que te invito a un carajillo y vas que ardes, y no te pongas tonto que te denuncio por trabajar estando jubilao, ¡ahhh! Y devuélveme la pata rota, que tu eres capaz de meterla al microondas y pegarte un festín con tu mujer y tus hijos.
Ok, dijo Simón, no vale la pena discutir por tres mil euros, ¡Ahhh! Te voy a decir una cosa, el día que se te rompa otra pata te atas una caña con esparadrapo o con lo que te salga del pito, vamos a tomarnos el carajillo, que eso si que no te lo perdono.
Simón no tenía intención de cobrarle, así como el ciempiés tampoco tenía intención de pagarle, no porque fuera mal pagador, su economía no se lo permitía.
Los dos personajes de esta llamémosle historieta, demuestran que con simplicidad y empeño se pueden solucionar muchas cosas, cuando veas una cosa complicada plántale cara, hazla, siempre saldrá alguien beneficiado, como mínimo tu mismo. El empeño del carpintero, unido a  la paciencia del ciempiés acabó recompensada por la satisfacción, de convertir un deseo en una realidad, lo material no importa.
Simón Giménez